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NB: Las Claves de Egipto

Por Tenshys - 4 de Enero, 2007, 20:36, Categoría: Notas Bibliográficas

Libro:  “Las Claves de Egipto”

Por:  Lesley y Roy Adkins

Versión Castellana:  Juan Manuel Ibeas

Editorial:  Debate

Leído entre el 09/10/06 y el 23/12/06


ÍNDICE DE NOTAS:

  1. Cleopatra.
  2. Sobre el desbordamiento del Nilo (1).
  3. Mamelucos.
  4. El pie de la momia.
  5. Emblemas napoleónicos.
  6. Hacia donde miran los signos.
  7. Amor de Champollion por Egipto.
  8. Composición del nombre: Tutankamon.
  9. Sobre la pronunciación de los nombres de los faraones.
  10. Los jacobinos.
  11. De dónde vienen los vasos canopianos o canopes.
  12. Mal llamados vasos canopianos.
  13. Significado de los vasos canopianos y resumen del proceso de momificación.
  14. Utilización del nombre «vaso canopiano».
  15. Champollion y Diógenes.
  16. Jeroglíficos con representaciones peligrosas.
  17. Palabra copta para designar a Egipto.
  18. Símbolo del dios Thoth.
  19. Sobre el nombre de las personas.
  20. El papiro.
  21. La paleta del escriba.
  22. Libro de los muertos.
  23. Deterioro de los papiros.
  24. Desbordamiento del Nilo (2).
  25. División de los días, meses y años en el antiguo Egipto.
  26. El Valle de los Reyes.
  27. Maatkare Hatshepsut-Amón.
  28. Elegía a los autores muertos.
  29. Templos y tumbas vs. casas y palacios.
  30. Religión.
  31. A qué le tenían miedo los egipcios.
  32. ¿Cuerpo, mente y espíritu?
  33. El muerto bendito.
  34. Cráteres en la luna... recordando al dios Thoth.
  35. Máxima egipcia.


1.-  «Cleopatra» Nombre que escrito en griego y jeroglífico, proporcionó una de las claves fundamentales para el desciframiento de la escritura egipcia.

(Pág. 20).

2.-  El desbordamiento anual del río dejaba a lo largo del valle del Nilo una gruesa capa de cieno negro, húmedo y fértil, que dio origen a uno de los nombres antiguos de Egipto: "Kemet, «La Tierra Negra»", una tierra tan fértil que producía el verdadero oro de Egipto: el grano.

(Pág. 27).

3.-  En el Imperio Otomano, ya en declive, Egipto seguía sometido a la autoridad de los sultanes de Constantinopla pero había quedado dominado por los mamelucos.  En árabe, mameluco significa «hombre comprado», pero en realidad, aunque a los mamelucos los compraban como esclavos cuando eran niños, generalmente en el Cáucaso, se los preparaba para ser guerreros y se convertían automáticamente en hombres libres al recibir un destino militar.  Los mamelucos formaban la auténtica aristocracia de Egipto (* de esa época) y vivían lujosamente gracias a los impuestos arrancados al resto de la población.

(Pág. 30)  (*) Nota personal.

4.-  Denon (*)... reunió todas las antigüedades que pudo, como vasijas de cerámica, estatuillas e incluso el pie momificado de una mujer, que encontró en una tumba del Valle de los Reyes.  Dicho pie inspiró el relato "Le pie de momie" («el pie de la momia»), publicado en 1840 por Theophile Gautier; aunque no fue la primera obra de ficción en la que aparecía una momia, inició todo un género de historias de terror romántico que, a su vez, generaría más adelante toda una serie de películas de terror.

(Pág. 43) (*) Dominique Vivant Denon.

5.-  En su intento de diferenciarse claramente de las viejas dinastías francesas, Napoleón llegó a sustituir el símbolo de la «flor de lis», asociado con la monarquía borbónica, por la abeja, un símbolo tomado directamente de los jeroglíficos.  Aunque entonces aún no se sabía, la abeja era el símbolo del Bajo Egipto; el símbolo del Alto Egipto era la planta de carrizo, y a los faraones que reinaban sobre todo Egipto se les saludaba como: "El del carrizo y la abeja".  Probablemente, Napoleón adoptó el símbolo de la abeja haciéndose eco de las palabras del antiguo escritor romano Amiano Marcelino (que vivió aprox. de 325 a 395 d.C.), que dijo que la abeja era el símboo egipcio de la realeza porque «un gobernante debe combinar la dulzura con el aguijón».  La abeja se convirtió en el símbolo predominante del Imperio Napoleónico, aunque también se utilizaron otros emblemas, como la estrella y las hojas de laurel.  Las hojas de laurel eran una alusión al emblema clásico del «vencedor» y los emperadores romanos habían utilizado coronas de laurel como insignia de su cargo.  La estrella era de cinco puntas, y a veces tenía el mismo diseño que el jeroglífico egipcio (que se creía erróneamente que significaba "divino", cuando en realidad significaba "estrella"); en esta forma se utilizaba en ocasiones junto con la abeja en las imágene de Napoleón, queriendo significar «divino rey».

(Pág. 52)

6.-  Zoëga (*)... hizo una importante observación: que la dirección en la que se lee una inscripción depende de la dirección hacia dónde miran los signos.  Los jeroglíficos siempre "miran" hacia el principio de la línea del texto, y las columnas verticales de jeroglíficos se leen siempre de arriba abajo.

(Pág. 72) (*) Geor Zoëga, erudito danés.

7.-  Jean-François Champollion: «Deseo hacer un profundo y continuo estudio de esta antigua nación... Entre todos los pueblos que más amo, os juro que ninguno supera en mi corazón al egipcio.»

(Pág. 76)

8.-  El nombre del faraón más famoso, Tutankamón, se compone de tres partes, que significan: «Amón», «imagen de» y «vivo», y se traduce como "la imagen viva del dios Amón".

(Pág. 94)

9.-  Para hacer pronunciables los nombres de los faraones (*) ahora se intercalan vocales entre las consonantes.  Por pura conveniencia se utiliza muchas veces la « e » (**) «Ementutenkh», pero a veces se utilizan otra vocales para que los nombres suenen menos monótonos, y en este caso en concreto (**) el nombre cambia a «Amuntitankh».  Los antiguos egipcios ponían los nombres de dioses delante, por respeto, pero en la actualidad los elementos de una palabra se reordenan de acuerdo con el sentido: «viva imagen de Amón» es Tutankamón.  La situación se complica aún más porque el nombre del faraón Tutankamón incluye el nombre de un dios que se menciona en la Biblia y en los antiguos textos griegos como «Amón» o «Ammón» (aunque esto no significa que los egipcios usaran esa misma pronunciación).  Por esta razón, esa parte del nombre se suele escribir en la actualidad como «amun», «amon» o «amen».  Lo mismo ocurre con los nombres de otros muchos faraones, lo que ha dado lugar a una gran variedad de grafías y pronunciaciones, sin que se pueda demostrar que alguna de ellas sea la pronunciación correcta en egipcio antiguo.

(Págs. 94 y 95) (*) Muchas de las palabras en egipcio antiguo no utilizaban vocales.  (**) Se refiere a Tutankamón.

10.-  Sus envidiosos enemigos alegaron que era demasiado joven y criticaron su política (*), llamándole «jacobino», un insulto que implicaba que no sólo estaba contra la monarquía sino también contra Napoleón.  Los jacobinos, cuyo nombre hacía alusión a la calle de St. Jacques (San Jacobo) de París, dónde se habían reunido por primera vez, se convirtieron en los demócratas más extremistas de la revolución, y el nombre acabó aplicándose a cualquiera que sostuviera políticas similarmente extremas.

(Pág. 110) (*) A Champollion.

11.-  Los vasos canopianos o canopes, eran recipientes de cerámica o piedra con las tapas en forma de cabezas de divinidades egipcias; se habían encontrado en todo Egipto, y en aquella época se creía que eran de la misma época y tenían la misma función que los vasos con forma de cabeza humana (el recipiente entero, no sólo la tapa) hallados solamente en el puerto de Canope.  En otro tiempo se creía que los vasos encontrados en Canope eran venerados como representaciones de un dios que también se llamaba Canope, pero las investigaciones posteriores habían demostrado que en realidad estos vasos eran personificaciones del dios egipcio Osiris y correspondían al período griego o romano.  Gracias a sus amplias investigaciones sobre la geografía del antiguo Egipto, Champollion sabía que era muy improbable que «Canope» fuera el antiguo nombre egipcio del puerto, y tampoco había encontrado menciones de un dios llamado «Canope» en los antiguos textos griegos y latinos.  En realidad, el puerto sólo se llamó Canope en la época griega.

(Págs. 111 y 112)

12.-  Champollion ya había comprendido que los dos tipos de vasos debieron de tener diferentes funciones y rituales, porque las vasijas con forma de cabeza humana sólo se encontraban en Canope y correspondían al período griego. Los mal llamados vasos canopianos, con sólo tapa en forma de cabeza humana, eran mucho más comunes y estaban más difundidos; casi todos habían sido encontrados en tumbas por árabes que solían vaciarlos de su contenido antes de venderlos a comerciantes y coleccionistas.

(Pág. 112)

13.-  Este trabajo (*) llevó a Champollion a la conclusión de que las cuatro cabezas que aparecían en las tapas de los vasos canopianos (mujer, babuino, halcón y chacal) correspondían a los cuatro espíritus simbólicos que, según los mitos egipcios, presidían el examen del alma ante el tribunal del dios del Mundo de los Muertos.  Cuando se descifraron los jeroglíficos, quedaron confirmados los resultados de este notable experimento arqueológico, y las divinidades guardianas de los vasos se identificaron como «los cuatro hijos de Horus»: la "mujer" era en realidad el dios Imsety, guardián del hígado; el "chacal" era el dios Duamutef, guardián del estómago; el "mono" era el dios Hapy, guardián de los pulmones; el "halcón" era el dios-halcón Qebsennuef, guardián de los intestinos. Generalmente se utilizaba un juego de estos vasos canopianos para guardar los órganos internos embalsamados que se extraían durante la momificación.  En la versión más completa del proceso, sólo se dejaban en el cuerpo momificado el corazón y los riñones; el cerebro se extraía a trozos con un gancho que solía insertar a través del orificio nasal izquierdo y dichos trozos se tiraban.  La mayoría de las momias estaban acompañadas por un juego de vasos canopianos o de «paquetes canopianos» que contenían las vísceras embalsamadas, muchas veces con figuras de los dioses guardianes incluídas entre los vendajes.

(Págs. 112 y 113) (*) El experimento de Champollion consistió en sacar el contenido de un vaso canope y estudiarlo hasta llegar a la conclusión de que era una víscera humana.

14.-  El modesto experimento de Champollion abrió el camino en este campo, pero lo que no consiguió fue corregir el equívoco nombre de «vaso canopiano» que los egiptólogos aún siguen utilizado para designar estos recipientes.

(Pág. 113)

15.-  (*) Sin esperanzas para el futuro, escribió: "Mi destino está claro... intentaré comprar un tonel como Diógenes... Creo firmemente que nací en mal momento y que nada de lo que más deseo sucederá jamás.  Soy empujado irresistiblemente por mi cabeza, mis gustos y mi corazón a caminos difíciles, erizados de obstáculos que se renuevan sin cesar.  Ese es mi destino y habrá que sufrirlo como sea...".  Se dice que Diógenes, filósofo griego que fundó la escuela cínica de filosofía, adoptó un modo de vida lo más parecido posible a la vida «natural» de los hombres primitivos, rechazando todas las posecioens materiales, viviendo en un barril y mendigando para comer.  También rechazó todas las formas de educación y cultura, el matrimonio, la familia, la reputación mundana y política, y abogó por la libertad sexual.

(Págs. 118 y 119) (*) Champollion

16.-  (*) El enemigo se representa como un hombre con las manos atadas a la espalda, debido a las creencias religiosas y mágicas de los egipcios.  Dado que se pensaba que las imágenes y esculturas podían cobrar vida mdiante hechizos mágicos, todas las representaciones potencialmente peligrosas tenían que ser neutralizadas, no fuera a ser que cobraran vida accidentalmente, por eso, en el caso del enemigo se representa como un cautivo indefenso.

(Pág. 182) (*) En los jeroglíficos

17.-  La palabra copta para designar Egipto es "keme", y la antigua palabra egipcia era "kmt" (que se pronuncia más o menos como "kemet").

(Pág. 184)

18.-  ... reconoció el signo anterior como una imagen de un ibis, que según los autores antiguos era el símbolod el dios Thoth, adorado por los egipcios como inventor de los jeroglíficos y dios de los escribas.

(Pág. 185)

19.-  El nombre era parte integrante de la persona, de modo que si se dejaba de escribir el nombre de una persona, a ésta le era imposible sobrevivir en la otra vida.  En ocasiones, algunos nombres se borraban para destruir a su poseedor, y la «pérdida del nombre» era uno de los castigos por alta traición en el antiguo Egipto.  Escribir el nombre del faraón dentro de una cartucho (*) era un acto religioso y mágico a la vez, con el que se pretendía proteger al faraón y asegurar que viviría eternamente.

(Pág. 198) (*) El jeroglífico en forma de cartucho significa «todo lo que está rodeado por el sol» y representa un lazo hecho con una cuerda doble con los extremos atados para formar un círculo continuo (Pág. 198).

20.-  El papiro, que los egipcios llamaban "shefedw" «rollo de papiro», era una especie de papel hecho con la planta del papiro, que en otros tiempos crecía abundantemente en las quietas y poco profundas aguas de las marismas egipcias.  La planta se utilizaba para construir una gran variedad de objetos, desde sandalias y cestos hasta barcos fluviales, pero para fabricar papel se utilizaba el tallo.  Después de recoger las plantas se cortaban los tallos a la longitud deseada y se pelaba la piel o corteza.  Después se cortaba el núcleo del tallo en tiras que se colocaban una junto a otra; encima se colocaba otra capa de tiras, perpendiculares a las de la primera capa.  A continuación, se prensaban o aplastaban a golpes las dos capas, y los adhesivos naturales de la planta pegaban las dos partes al secarse.  El resultado era una hoja de papiro, algo más gruesa que el moderno papel de escribir, lista para que el escriba la utilizase.

(Pág. 217)

21.-  En general, los escribas utilizaban un equipo muy básico, llamado "mehed" «paleta de escriba».  Las plumas se hacían de caña, con los extremos deshilachados para formar un instrumento más parecido a un pincel que a una plumilla.  Para los textos escritos se utilizaban tintas negra y roja, pero para las ilustraciones que acompañaban al texto se usaban además otros colores.  Las tintas se preparaban en pastillas sólidas, que se encajaban en los huecos de una larga paleta rectangular, que solía ser de madera.  El escriba no utilizaba tintas en forma líquida, sino que mojaba en agua la pluma de caña y luego la frotaba sobre la pastilla de tinta.  Por razones de comodidad, las hojas de papiro se enrollaban, y los rollos, que se podían atar o sellar, solían guardarse en cofres de madera o en vasijas de cerámica.  Lo normal era que los textos largos, se guardaran en su propio cofre o recipiente.

(Pág. 217)

22.-  Muchos de ellos (*) eran recopilaciones de hechizos para asegurar la supervivencia de los difuntos en la otra vida (a esta colección de hechizos se le conoce ahora como el «Libro de los Muertos»).

(Pág. 217) (*) Rollos de papiro.

23.-  Que los papiros se encontraran en tan lamentable estado se debía en gran parte al trato que habían sufrido durante el transporte.  En el clima de Egipto, el papiro es sumamente duradero -los más antiguos que se conservan tienen casi 5,000 años-, pero la falta de cuidados y el clima húmedo pueden reducir rápidamente el frágil papiro a fragmentos.  Otro problema es el desenrrollamiento de los papiros, que son muy quebradizos; muchos de ellos languidecen sin abrir en los museos, y su contenido seguírá siendo un misterio ientras no se inventen nuevas técnicas para desenrrollarlos.

(Pág. 218)

24.-  Cruzando a la orilla occidental del Nilo, la expedición llegó a las ruinas de la ciudad de Menfis, que fue durante un tiempo la capital del antiguo Egipto y ahora estaba parcialmente inundada por el Nilo.  Este desbordamiento anual, consecuencia de las fuertes lluvias de verano en Etiopía, llegaba a Asuán a finales de junio y a El Cairo a finales de septiembre, cuando las aguas empezaban a retroceder.  Los desbordamientos depositaban fango negro fertilizante a todo lo largo del Valle del Nilo.  En el antiguo Egipto, la altura de la inundación anual decidía si al año siguiente habría comida de sobra o se pasaría hambre, y por eso se media su altura a lo lardo del Nilo con «nilómetros» y se adoraba al dios Hapy, personificación del desbordamiento.  La inundación anual, el pulso del antiguo Egipto, ya no se produce desde hace 30 años, porque el agua se acumula en el enorme lago Nasser, detrás de la presa de Asuán, al sur del país.

(Pág. 249)

25.-  Los egipcios dividían la oche en doce horas y el día en otras doce.  De hecho, parece que los egipcios fueron el primer pueblo que utilizó esta división del día en 24 horas.  El año se dividía en tres estaciones: "akhet", la estación del desbordamiento del Nilo; "peret", el equivalente de la primavera, cuando empiezan a brotar los cultivos; y "shema", la época de la cosecha.  Cada estación estaba dividida en 4 meses y cada mes en tres semanas de diez días, de modo que el año constaba de doce meses de treinta días cada uno: un total de 360 días.  Para alcanzar la cifra de 365 días, se añadieron cinco días más, que se consideraban como los «cumpleaños» de los dioses Osiris, Isis, Horus, Seth y Neftis.  Las fechas se decían según el año de reinado del faraón del momento.  Por ejemplo: "segundo año, segundo mes de inundación, día 1, bajo la majestad del rey Khakaure".

(Pág. 251)

26.-  A continuación, los expedicionarios se proponían explorar el terreno funerario de los faraones, en la orilla occidental.  Los antiguos egipcios tenían varios nombres para esta necrópolis, entre ellos «Lugar Bello», «Gran Campo» y «Bella Escalera del Oeste», pero su nombre oficial era: «La Gran y Noble Tumba de los Millones de años del Faraón, Vida, Fuerza, Salud, en el Oeste de Tebas».  Champollion se enteró de que el nombre árabe del lugar era "Biban-el-Molouk", que significa «Las Puertas de los Reyes», un eco inconsciente de la «Tebas de las Cien Puertas», que es como se describe la Tebas egipcia en la Iliada de Homero para distinguirla de la Tebas griega.  Adaptando ligeramente el nombre, Champollion llamó al lugar el "Valle de los Reyes", que es como se le conoce comúnmente hoy día.

(Pág. 264)

27.-  La faraona era Maatkare Hatshepsut-Amón, conocida habitualmente como Hatshepsut.  Era hija del faraón Tutmosis I y tras el reinado de su medio hermano Tutmosis II detentó el poder como regente mientras crecía su sobrino Tutmosis III.  Lo insólito fué que se autoproclamó  faraona, y probablemente reinó desde 1498 hasta 1483 a.C., compartiendo el poder con su sobrino durante gran parte del tiempo.  Después de su muerte, su nombre fue borrado, probablemente más para purgar la blasfemia de un faraón femenino que por resentimiento por parte de su sobrino.

(Págs. 268 y 269)

28.-  «ELEGIA A LOS AUTORES MUERTOS»  Pero, si hicieras esas cosas, serías conocedor de la escritura.  En cuanto a aquellos escribas y sabios del tiempo que vino después de los dioses, -los que podían prever lo que iba a suceder, lo que sucedió-, sus nombres perdurarán toda la eternidad.  Aunque se hayan ido, aunque su vida haya terminado y toda su gente haya quedado olvidada.  Ellos no hicieron pirámides de bronce con estelas de hierro.  Ellos no reconocieron como herederos sólo a sus hijos y a los descendientes que pronuncian sus nombres.  Hicieron otros herederos suyos con los escritos y las enseñanzas que hicieron.  Se encomendaron a sí mismos el libro, como lector-sacerdote, la tabla de escribir como hijo amado, las enseñanzas como sus pirámides, la pluma como su bebé, la superficie de piedra como su esposa.  Desde lo grande hasta lo pequeño, se les entregan para ser sus hijos.  El escriba es su cabeza.  Se hicieron puertas y mansiones: han caído.  Sus sacerdotes  funerarios se marcharon mientras sus estelas se cubrían de tierra.  Sus cámaras fueron olvidadas, pero sus nombres aún se pronuncian al ver sus rollos, los que ellos hicieron cuando existían.  Qué bueno es su recuerdo y lo que hicieron para los límites de la eternidad.  ¡Sé escriba! Métete en la cabeza que tu nombre existirá como el de ellos.  El rollo [de papiro] es más excelente que la estela tallada, que el recinto que se construye.  Ellos sirven como capillas y pirámides en el corazón del que pronuncia sus nombres.  Con seguridad, un nombre en la boca de la humanidad es eficaz en la necrópolis. Un hombre ha muerto: su cadáver es polvo, y su gente ha desaparecido de la tierra.  Un libro es lo que hace que se le recuerde en la boca de uno que habla. Más excelente es un rollo [de papiro] que una casa construída, que una capilla en el oeste.  Es mejor que una manción establecida, que una estela en un templo...

(Págs. 292, 293 y 294)

29.-  Como los templos y tumbas eran tan importantes, se construían de piedra para que duraran lo más posible, pero las casas dónde vivían los egipcios no eran tan importantes, y todas, desde las humildes cabañas de los campesinos a los grandes palacos de los faraones, se construían con ladrillos de barro y ha quedado muy poco de éstas estructuras domésticas.  En su visiónde la muerte y la vida en el Más Allá, los egipcios eran estrictamente lógicos: una casa  o un palacio sólo se podían disfrutar mientras durara la vida, pero una tumba era «unca casa para la eternidad».

(Pág. 295)

30.-  En el antiguo Egipto nunca existió una religión unificada, porque la religión egipcia se desarrolló a partir de la creencia en muchos dioses distintos con diferentes mitologías, pero el faraón era en todo Egipto el intermediario entre los dioses y el pueblo.

(Pag. 295)

31.-  Los egipcios tenían miedo a cualquier cambio que pudiera desencadenar una catástrofe ruinosa, y por eso su actitud era conservadora: les interesaba impedir los cambios y mantener la estabilidad.

(Pág. 295)

32.-  En lugar de cuerpo y alma - o cuerpo, mente y espíritu -, los antiguos egipcios creían que una persona estaba formada por cinco elementos distintos: el cuerpo físico o cadáver (khat); el (ba); el (ka); el nombre de la persona (ren); y la sombra o espectro de la persona (shut).

(Pág. 298)

33.-  El "ka", que a veces se traduce libremente como «alma», era la fuerza vital de un individuo, que seguía viviendo después de la muerte pero necesitaba mantenimiento.  Las ofrendas de comida que se hacían a los difuntos no eran para que las comiera y consumiera el ka; antes bien, el ka asimilaba direntamente las propiedades vitalizadoras de las ofrendas.  El "ba", que a veces se traduce libremente como «personalidad» estaba compuesto por todos los elementos no físicos que hacen única a una persona.  Para sobrevivir después de la muerte, la persona tenía que viajar desde la tumba y reunirse con su "ka", pero como esto era imposibles para el cuerpo físico, el "ba" se encargaba de ello.  Una vez reunidos, el "ba" y el "ka" se convertían en el "akh" (que a veces se traduce como «el muerto bendito»), la forma inalterable que adoptan los difuntos para habitar el otro mundo durante toda la eternidad.

(Pág. 298 y 299)

34.-  Hay otro homenaje a Champollion que puede parecer un poco extravagante: uno de los cráteres de la luna lleva su nombre.  También existe un cráter con el nombre de Joseph Fourier, el hombre que le introdujo  en los jeroglíficos, y otro con el nombre del principal rival de Champollion, Thomas Young.  Aunque resulte algo extraño, es un homenaje adecuado pra aquellos hombres que tanto se comprometieron en el desciframiento de los jeroglíficos, porque en el antiguo Egipto la luna era el dominio del dios Thoth, que cumplía varias funciones en la mitología egipcia, entre ellas la de protector de los muertos.../... y en la antigua religión egipcia se identificaba a Thoth con la luna.  En algunas partes de Egipto, se creía que los difuntos atravesaban el cielo montados sobre la luna y protegidos por el dios Thoth, pero lo más importante es que Thoth en todo Egipto era el dios de los escribas, del conocimiento y de la verdad; y sobre todo, se creía que había sido él, el dios que inventó los jeroglíficos.  Uno de sus numerosos títulos era:  «el que dio las palabras y la escritura».

(Págs. 303 y 304)

35.-  Máxima egipcia:  «Es bueno hablarle al futuro, porque escucha»

(Pág. 304)


Podría haber "sacado" muchas más notas interesantes (al menos en mi opinión) pero muchas contenían jeroglíficos que por razones obvias no se pueden transcribir con un programa normal de computadora y otras más, por razón de que no convenía que re-escribiera el libro entero.

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