El Blog

Calendario

<<   Febrero 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28     

Sindicación

DE CAJON

Venta de música

Alojado en
ZoomBlog

2 de Febrero, 2007

Películas del 31/01 y 01/02 del 2007

Por Tenshys - 2 de Febrero, 2007, 19:32, Categoría: Películas

Bueno pues el pasado miércoles fuí al cine y ví:

Y debo decir que no me agradó del todo pero tampoco me desagradó sino todo lo contrario... ;-)

Es decir, la primer parte de la película, me pareció muy aburrida, incluso si no fuera por los subtítulos, muchos de los diálogos de "Rocky" no los hubiera entendido; por lo demás todo bien, muy filosófica y orientada a los valores familiares.  Creo que no me hizo falta ver Rocky V y espero que ahora sí, sea el final de la saga.

 Para continuar con mi maratón del séptimo arte... el jueves en la televisión disfruté de:

Secreto en la Montaña y aunque ya la había visto cuando se estrenó en el cine volví a llorar al ver nuevamente esta triste historia de amor inconclusa...

Me encanta Jake Gyllenhaal y en esta cinta, me provoca una ternura mortal sobre todo cuando pone esa mirada de borrego a medio morir.

La fotografía: excelente; la música: excelente; la historia de amor: excelente. En resumen: Excelente.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

NFL en LONDRES

Por Tenshys - 2 de Febrero, 2007, 19:14, Categoría: NFL/Dolphins 2006

Los delfines de Miami recibiran a los Gigantes de Nueva york en londres el proximo 28 de octubre (2007) en lo que sera el primer partido de la N.F.L. en temporada regular fuera de Norteamerica y el segundo fuera de los Estados unidos.

el juego sera en el london's wembley stadium en la semana 8 de la temporada 2007 y comenzara a la 1:00 p.m. hora de miami (6:00 p.m. hora de londres y 11:00 a.m. hora de cuauhtemoc, chih.)

Permalink :: Comentar | Referencias (0)

PECADOS CAPITALES

Por Tenshys - 2 de Febrero, 2007, 18:00, Categoría: Devocionario

El siguiente artículo, lo tomé de "El Heraldo de Chihuahua" en su tiraje del 17 de diciembre del 2006 y de la Sección Verbum Vitae por el P. Roberto Atocha Dorantes.  (Lo he resumido un poco, quitándole algunos párrafos, pero no le he agregado nada, está tal cual aparece el el diario antes citado).


Los pecados capitales de vanagloria o vanidad, envidia, ira, gula y lujuria, no son los más graves de todos, pues son menores que los de herejía, apostasía, desesperación y de odio a Dios; pero sojn los primeros a los que se inclina nuestro corazón y nos conducen a alejarnos de Dios y a otras faltas aún más graves.  El hombre no llega de repente a una perversidad absoluta sino poco a poco.  Examinemos primero, en sí misma, la raíz de los siete pecados capitales.  Todos ellos se originan en el amor desordenado de sí mismo o en el egoísmo, que no nos deja amar a Dios sobre todas las cosas y nos inclina a apartarnos de él.

No sólo es necesario moderar ese amor desordenado o egoísmo, sino que es preciso mortificarlo, para que ocupe su lugar el amor ordenado.  Mientras el pecador en estado de pecado mortal se ama a sí mismo sobre todas las cosas y prácticamente se antepone a Dios, el justo ama a Dios más que a sí y debe además amarse en Dios y por Dios.  Debe amar su cuerpo de tal manera que sirva al alma, en vez de servirle de obstáculo para la vida superior.  Ha de amar su alma conduciéndola a participar eternamente de la vida divina.  Ha de amar su inteligencia y voluntad, de modo que cada vez participen más de la luz y del amor de Dios.  Este es el profundo sentido de la mortificación del egoísmo, del amor propio y de la voluntad propia, opuesta a la voluntad de Dios.  Hay que evitar que la vida descienda y por el contrario, hay que hacer que se eleve hacia Aquél que es fuente de todo  bien y de toda beatitud.

Observa Santo Tomás que los pecados carnales son más vergonzosos que los del espíritu porque nos rebajan al nivel del animal; pero que los del espíritu, los únicos que hay en el demonio, son más graves, porque van directamente contra Dios y nos alejan de él.  La concupiscencia de la carne es el deseo desordanado de lo que es o parece útil a la conservación del individuo o de la especie y de este amor sensual provienen la gula y la lujuria.  La concupiscencia de los ojos es el deseo desordenado de lo que agrada a la vista, del lujo, las riquezas, el dinero que nos procura los bienes terrenales; de ella nace la avaricia.  La soberbia de la vida es el desordenado amor de la propia excelencia y de todo aquello que pueda hacerla resaltar.  El que se deja llevar por la soberbia, termina haciéndose a sí mismo su propio dios como Lucifer.  De aquí se echa de ver la importancia de la humildad, virtud fundamental, como el orgullo es la fuente de todo pecado.  San Gregorio y Santo Tomás enseñan que la soberbia es más que un pecado capital: es la raíz de la cual proceden sobre todo cuatro pecados capitales: vanidad, pereza espiritual, envidia e ira. 

La vanidad es el amor desordenado de alabanzas y de honores; la pereza espiritual se entristece pensando en el trabajo requerido para santificarse; la ira, cuando no es una indignación justificada sino un pecado, es un movimiento desordenado del alma que nos inclina a rechazar violentamente lo que nos desagrada, de dónde siguen las disputas, las injurias y vociferaciones.  Estos pecados capitales, sobre todo la pereza espiritual, la envidia y la ira, engendran pésima tristeza que apesadumbra el alma y son todo lo contrario de la paz espiritual y del gozo que son los frutos de la caridad.  Todos estos gérmenes de muerte debe el hombre no sólo moderar sino mortificar.  La práctica generosa de la mortificación dispone al alma a otra más profunda purificación que Dios mismo realiza, con el fin de destruir totalmente los gérmenes de muerte que todavía subsisten en nuestra sensibilidad y en nuestras facultades superiores.

Por consecuencias del pecado se entiende generalmente las malas inclinaciones que los pecados dejan en nuestro temperamento, aún después de borrados por la absolución.

Los pecados capitales se llaman así porque son como principio de otros muchos; tenemos primero inclinación hacia ellos y, después, por ellos, hacia otras faltas a veces más graves.

Así es como la vanagloria engendra desobedencia, jactancia, hipocresía, disputas, discordia, afán de novedades, pertinacia.  La pereza espiritual conduce al disgusto de las cosas espirituales y del trabajo en la santificación, en razón del esfuerzo que exige y engendra la malicia, el rencor o amargura hacia el prójimo, la pusilanimidad ante el deber, el desaliento, la ceguera espiritual, el olvido de los preceptos, el buscar cosas prohibidas.  Así mismo la envidia o desagrado voluntario del bien ajeno, como si fuese un mal pra nosotros, engendra el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría del mal ajeno y la tristeza por sus triunfos.

La gula y la sensualidad engendran a su vez otros vicios y pueden conducir a la ceguera espiritual, al endurecimiento del corazón, al apego de la vida presente hasta perder la esperanza de la eterna, y al amor de sí propio hasta el odio de Dios, y a la impenitencia final.

Los pecados capitales con frecuencia son mortales.  Pueden existir de una manera muy vulgar y baja, como en muchas almas en pecado mortal o bien pueden existir también, como lo nota San Juan de la Cruz, en un alma en estado de gracia como otras tantas desviaciones de la vida espiritual.

Por eso se habla a veces de la soberbia espiritual, de la gula espiritual, de la sensualidad y de la pereza espiritual.  La soberbia espiritual inclina, por ejemplo, a huir de aquellos que nos dirigen reproches, aún cuando tengan autoridad para ello y nos los dirijan justamente; también puede llevarnos a guardarles cierto rencor en nuestro corazón. 

En cuanto a la gula espiritual, podría hacernos desear consuelos sensibles en la piedad, hasta el punto de buscarnos en ella más a nosotros que al mismo Dios.  Es con el orgullo espiritual, el origen del falso misticismo.  Felizmente, a diferencia de las virtudes, estos vicios no son conexos, es decir, se pueden poseer los unos sin los otros, y muchos son hasta contrarios: así, no es posible ser avaro y pródigo al mismo tiempo.

La enumeración de todos estos tristes frutos del desbordado amor de sí mismo debe llevarnos a hacer un serio examen de conciencia y nos enseña, además, que el terreno de la mortificación es muy extenso, si queremos vivir profunda vida cristiana.

El examen de conciencia, lejos de apartarnos del pensamiento de dios, nos vuelve a Él.  Por esto hemos de repasar cada noche, con humildad y contrición, las faltas cometidas de pensamiento, palabra, obra y omisión.  En el examen se ha de evitar la minuciosa investigación de las más pequeñas faltas, tomadas en su materialidad, pues semejante esfuerzo podría hacernos cae en los escrúpulos y olvidar cosas más importantes.

La vista de nuestros pecados nos hace así comprender, por contraste, el valor de la virtud.  Lo que mejor nos hace comprender cuánto vale la justicia, es el dolor que la injusticia nos produce.

Es necesario que la fealdad de la sensualidad nos revele, por contraste, la hermosura de la pureza que el desorden de la ira y de la envidia nos haga comprender el alto valor de la mansedumbre y de la caridad; que las aberraciones de la soberbia nos ilustren acerca de la alta sabiduría de la humildad.

Pidamos a Dios que nos inspire un santo aborrecimiento del pecado que nos separa de la divina bondad, de la que tantos beneficios hemos recibido y hemos de esperar para lo venidero.

Es imposible amar profundamente la verdad sin detestar la mentira; amar de corazón el bien, y el soberano Bien que es Dios, sin que a la vez detestemos o que nos separa de Dios.

La manera de evitar la soberbia es pensar con frecuencia en las humillaciones del Salvador y pedir a Dios la virtud de la humildad.  Para reprimir la envidia, hemos de rogar por el prójimo, deseándole el mismo bien que para nosotros deseamos.  Aprendamos igualmente a reprimir los movimientos de ira, alejándonos de los objetos que la provocan, y obrando y hablando con dulzura.  Esta mortificación es absolutamente indispensable.  Pensemos que tenemos que salvar nuestra alma y que en nuestro derredor hay mucho bien que hacer, sobre todo en el orden espiritual.  No echemos en olvido que debemos trabajar por el bien eterno de los demás y emplear, para conseguirlo, los medios que el Salvador nos enseñó: la muerte progresiva al pecado, mediante el progreso en las virtudes y sobre todo en el amor de Dios.

REGINALDO GARRIGOU-LAGRANGE, O.P. (Tomado de "Las tres edades de la vida interior).


Permalink :: Comentar | Referencias (0)

Los gorilas de montaña necesitan ayuda

Por Tenshys - 2 de Febrero, 2007, 17:42, Categoría: Noticias

          Estoy suscrita en el e-news de la African Wildlife Foundation y pues me mantienen informada sobre lo que pasa respecto a la vida salvaje en Africa (me interesan y me encantan los gorilas, los chimpancés, los grandes felinos [guepardos, leopardos y leones] y los elefantes); en el más reciente newsletter que me enviaron viene la noticia de que "rebeldes insurgentes dispararon y mataron a dos machos "silver back" (espaldas plateadas) de los gorilas de montaña en el Parque Nacional Virunga, en la República Democrática del Congo."

          Actualmente, según datos que proporciona la misma fundación, sólo existen alrededor de 700 gorilas de montaña viviendo en estado salvaje.

          Como seres humanos que compartimos el mismo planeta, no podemos permitir que estos magníficos simios se extingan.  Entren por favor en: http://www.awf.org donde encontrarán la forma de ayudar a los gorilas y a otras especies amenazadas.  También hallarán información sobre la fauna del gran "Continente Negro" (la página está en inglés).

           Si no puedes ayudar económicamente, otra forma de hacerlo es difundiendo la información, habrá otras personas que si puedan aportar $$$.  Entre todos podremos lograr que nuestro mundo se conserve tanto en flora como en fauna. 

Recuerden que LA IGNORANCIA NOS HACE ESCLAVOS DE NUESTROS PROPIOS ERRORES.

Permalink :: Comentar | Referencias (0)