|
Un gran hombre nos ha dejado. Un gran hombre se ha ido, a una dimensión donde, estoy seguro, disfrutará y sonreirá para siempre. Juan Pablo II, el Papa Viajero, el Papa Atlético, el Papa del Amor…simplemente: un extraordinario líder.
Más allá de la religión que profeses, estarás de acuerdo conmigo en que Karol Wojtyla, Jerarca de la Iglesia Católica , demostró ser un hombre hecho y derecho, que brindaba mensajes de esperanza y motivos de alegría. Convertía sueños en realidad y vivía sobre todo con una emoción por existir que se le notaba tan sólo con verlo.
La vida es tan pasajera que si no aprovechamos cada instante, cuando nos damos cuenta ya todo se ha acabado y no nos queda tiempo para nada. La muerte de Juan Pablo II más que provocarnos dolor nos debería provocar una preparación en nuestra vida para poder contestarnos ¿Qué hacía un hombre de edad avanzada y amplia sonrisa para reunir a millones de personas en un mismo sitio tan sólo para escucharlo?
Estoy seguro de que la respuesta la tenemos muchos: “DISFRUTAR DE LA VIDA , DISFRUTAR SU MISIÓN”.
Me imagino que Juan Pablo II en su natal Polonia, disfrutaba como actor cada escena al máximo. Estoy seguro también que, como escritor, cada palabra que salía de su pluma estaba llena de pasión y optimismo, inclusive, cuando llegó a ser obrero, su trabajo lo hacía con una alegría inmensa.
Seamos arquitectos, ingenieros, obreros, médicos, payasos, sacerdotes, maestros o pintores, disfrutemos cada instante en nuestra vida como el mayor de los logros. A veces una oración, una llamada telefónica a aquella persona que tenemos olvidada, una carta, un pequeño presente a nuestro compañero de trabajo (aunque nos caiga mal) hacen la diferencia de una vida plena o una vida más o menos llevadera…y ya no digamos de otra que se arrastra estérilmente.
Juan Pablo II nos deja un mensaje de esperanza, de amor y de alegría. Ojalá que estos días sean días en los que realmente busquemos darnos cuenta de lo que estamos hechos, para que al final de la vida puedan decir de nosotros: "Aquí yace un hombre feliz. Un hombre que soñó. Un hombre que murió por su vocación. Un gran líder". La vida es una y nada más. No hay segundas oportunidades.
David Montalvo Treviño Escritor y conferencista, es "Life Coach" especializado en calidad de vida y practicante en Programación Neurolinguística, certificado en "Coaching" por el Instituto de PNL de Monterrey.
http://www.davidmontalvo.com.mx |